Frases por el Día del Amor y la Amistad

The Kiss - Gustav Klimt

“No camines detrás de mí, tal vez yo no pueda mostrarte el camino. No camines delante de mí, tal vez no pueda seguirte. Sólo camina a mi lado y sé mi amigo.”  - Albert Camus

“Prométeme que siempre vas a recordar: Que Tú eres más valiente de lo que crees; más fuerte de lo que pareces, y más inteligente de lo que piensas”. - A.A. Milne

“Las mejores cosas y las más hermosas en el mundo no se pueden ver, tampoco tocar. Sino que deben sentirse con el corazón.” – Helen Keller

“Si tienes buenos amigos, ellos te harán reír aun en los momentos mas difíciles de la vida”. – P.C. Cast

“Querer ser amigos es una labor rápida. Mas la amistad misma es una fruta de maduración lenta” – Aristóteles

“Lo más importante en la vida es aprender a dar amor, pero también aprender a recibirlo”. – Morrie Schwartz

“La gloria de la amistad no es la mano extendida, ni la sonrisa amable, ni la alegría de la compañía, es la inspiración espiritual que nos llega cuando
descubrimos que alguien cree en nosotros y que está dispuesto a confiarnos su amistad”. – Ralph Waldo Emerson

“En la prosperidad nuestros amigos nos conocen; en la adversidad conocemos a nuestros amigos.” – John Churton Collins

“No es la falta de amor, sino la falta de amistad la que hace a los matrimonios infelices”. – Friedrich Nietzsche

“No hay nada mejor que un amigo, a menos que sea un amigo con chocolates”. – Charles Dickens

“No fue a mi oído que susurraste sino a mi corazón. No fueron mis labios los que recibieron tus besos sino mi alma.” – Judy Garland

Abajo encontrarás enlaces a más frases:

Frases Célebres de Amor

Frases sobre la Vida

Frases Positivas

Frases Alentadoras

Frases de Agradecimiento

Frases de Inspiración

Frases de Éxito y Superación

Ser Dueño de Uno Mismo

Icarus - Henri Matisse

La honestidad para con nosotros mismos nos va a permitir acercarnos a nuestro ser interior y consecuentemente llegar a convertirnos en los dueños de nuestro espíritu. Solo desde las realidades interiores podremos encontrar las respuestas necesarias para poner fin a nuestras angustias y alcanzar la escurridiza paz que tanto anhelamos.

El viaje hacia adentro no es nada fácil, pues nos va poner frente a frente con nuestros miedos, debilidades, miserias e inseguridades, ignorancia e inconsistencia. De hecho, es tan duro enfrentarnos a nosotros mismos que vamos a estar tentados a seguir perdiéndonos en los mundos externos, tratando de llenar vacíos con cosas materiales o con vicios mortales.

Para lograr ser dueño de uno mismo hay que empezar desde adentro, en los aposentos de nuestro ser espiritual, en las esquinas de nuestra mente, en los parajes de nuestras emociones; y no nos engañemos que las respuestas que andamos buscando no están en una botella de vino, en los apetitos desaforados o en una tarjeta de crédito.  Las respuestas y los dominios del ser llegan al conocernos honestamente, desde allí empiezan a forjarse los cambios de espíritu necesarios para lograr una verdadera transformación interior.

Un Nuevo Ser

A Patway - Claude Monet

Por Ana Ce

La victoria sobre nuestros pensamientos negativos debe lograrse ahora o nunca. En la jornada de nuestra superación personal no podemos dejar cosas para mañana; el cambio interno debe empezar a darse hoy.

El milagro de la transformación interior no pertenece a otro tiempo, solo pertenece al ahora. No podemos esperar hasta mañana para ser más sabios, más fuertes, más compasivos, más felices, más pacientes, en general mejores, NO, porque el cambio debe darse ahora mismo, en este preciso instante podemos alcanzar ese nivel mayor de superación, porque “la próxima vez” quizás no exista, quizás sea demasiado tarde.

Es imperativo experimentar cada momento de nuestras vidas con el entendimiento de que los pensamientos y las acciones del presente son las que van creando un nuevo ser, un mejor yo. Es una formula simple pero eficaz: Si ahorita mismo nos mantenemos alertas, si ahorita mismo nos mostramos calmados, positivos, piadosos, constructivos, entonces no vamos a tener que preocuparnos como comportarnos  la próxima semana o el próximo año, porque ya hemos decidido ser otro -mejorado y superado- hoy mismo.

Palabras de Vida

Por Ana Ce

Cliffs and Sailboats at Pourville - Claude Monet

¿Hacia dónde vamos?, ¿Cuáles son los caminos por recorrer?, ¿Cuál es nuestro destino final?…Todas estas son interrogantes válidas, inherentes al ser humano; sin embargo y tan a menudo dejamos que estos cuestionamientos existenciales nos absorban y entonces la vida se nos escapa, el presente se nos escapa, y así las pequeñas alegrías y las experiencias del ahora tristemente resultan invisibles.

Esforcémonos por silenciar nuestra batalla interior para poder vivir el hoy y dejar de existir mentalmente en las rutas del pasado o del futuro. Ya lo he dicho anteriormente: hacer planes, establecer metas, crearnos un mapa, es importante -ello le da forma y disciplina a nuestra vida- pero no podemos vivir solo pensando en lo que haremos mañana, en lo que pasará en el futuro, porque para poder albergar un poco de paz y felicidad en nuestro corazón tenemos que parar, sí, parar, y apreciar el presente, lo que somos, lo que tenemos ahora, los milagros del amanecer, las pequeñas sonrisas y los pequeños logros a través del día.

Cuan a menudo nos enterramos vivos en pensamientos abrumadores y nos olvidamos de valorar aquello tan obvio y tan simple pero al mismo tiempo tan vigente y extraordinario; como por ejemplo el aire que nos permite vivir cada vez que entra en nuestro cuerpo, la inmensa belleza gratuita de los atardeceres, los susurros de la noche y sus estrellas, la voz de un ser querido, la compañía incondicional de un animalito.

Entonces, ya basta, no permitamos que nuestras horas se marchen sin haberlas abrazado; hagamos que las preocupaciones de los “hacia dónde vamos” se conviertan en las alegrías de los “donde estamos ahora”. Todo es cuestión de decidir vivir el día de hoy.

Una Nueva Jornada

Claude Monet - Water Lilies 1916

Por Ana Ce

Enero (del latín ianuarius-janairo-janero-enero), primer mes del año, toma su nombre del dios romano Jano, del latín Janus, dios de los comienzos y las transiciones, así como de los umbrales y las puertas, del principio y el final; usualmente retratado con dos caras, una mirando hacia el pasado y la otra hacia el futuro. Ahora, al concluir e iniciar un año, usemos esta alegoría de las dos caras para mirar hacia atrás y saborear aquellos pequeños o grandes logros cumplidos durante el año que muere, luego miremos hacia el futuro con la fe y la esperanza de las realidades extraordinarias para el nuevo año que empezamos a vivir.

Con la vuelta hacia el pasado llegan dolores, angustias, sin sabores, relaciones perdidas, seres que ya no habitan entre nosotros, despedidas; pero también llegan a la memoria metas logradas, risas entre amigos, sueños cumplidos, labores terminadas, buenas jornadas recorridas, brindis, nacimientos y bienvenidas. Este ejercicio de observación hacia el pasado reciente demanda un enfoque en las certezas maravillosas ya vividas; los días, los meses, los años siempre van a llegar con tristezas pero también con alegrías, y debe ser nuestra voluntad emocional entregar nuestro corazón y memoria a esos momentos que nos trajeron sonrisas y satisfacciones. No se trata de evadir la realidad y pretender que cosas malas no pasaron, se trata de mostrarnos agradecidos porque en medio de huracanes existenciales siempre hay mañanas hermosas y tardes refrescantes.

Ahora, con la mira en el futuro hay que esforzarnos por crear aquellos campos donde habiten los sueños y las realizaciones de esos sueños; donde se propongan metas y se cumplan metas; donde las palabras no se queden como meras bailarinas de viento, sino que se vuelvan entidades corpóreas y palpables.  Vamos con fuerza, estoy segura que habrá momentos de frustración y rabias, pero con la fuerza universal y divina que ya está en nosotros, que ya vive latente en nosotros, vamos a ser capaces de sobrellevar y vencer esos escenarios amargos.

Permitámonos entonces, en esta nueva jornada, horas de encantamiento y dicha; horas de pasión y énfasis; permitámonos abrir portales de creatividad, descubrimiento, asombro, risas, complicidades, jugueteos. Permitámonos experimentar aquellos instantes de felicidad que ya habitan adentro y afuera de nuestro ser.