Palabras de Vida

Por Ana Ce

Cliffs and Sailboats at Pourville - Claude Monet

¿Hacia dónde vamos?, ¿Cuáles son los caminos por recorrer?, ¿Cuál es nuestro destino final?…Todas estas son interrogantes válidas, inherentes al ser humano; sin embargo y tan a menudo dejamos que estos cuestionamientos existenciales nos absorban y entonces la vida se nos escapa, el presente se nos escapa, y así las pequeñas alegrías y las experiencias del ahora tristemente resultan invisibles.

Esforcémonos por silenciar nuestra batalla interior para poder vivir el hoy y dejar de existir mentalmente en las rutas del pasado o del futuro. Ya lo he dicho anteriormente: hacer planes, establecer metas, crearnos un mapa, es importante -ello le da forma y disciplina a nuestra vida- pero no podemos vivir solo pensando en lo que haremos mañana, en lo que pasará en el futuro, porque para poder albergar un poco de paz y felicidad en nuestro corazón tenemos que parar, sí, parar, y apreciar el presente, lo que somos, lo que tenemos ahora, los milagros del amanecer, las pequeñas sonrisas y los pequeños logros a través del día.

Cuan a menudo nos enterramos vivos en pensamientos abrumadores y nos olvidamos de valorar aquello tan obvio y tan simple pero al mismo tiempo tan vigente y extraordinario; como por ejemplo el aire que nos permite vivir cada vez que entra en nuestro cuerpo, la inmensa belleza gratuita de los atardeceres, los susurros de la noche y sus estrellas, la voz de un ser querido, la compañía incondicional de un animalito.

Entonces, ya basta, no permitamos que nuestras horas se marchen sin haberlas abrazado; hagamos que las preocupaciones de los “hacia dónde vamos” se conviertan en las alegrías de los “donde estamos ahora”. Todo es cuestión de decidir vivir el día de hoy.